En el mundo caótico en que vivimos, lleno de prisas, de ideas revolucionarias, de intereses, de impulsos humanitarios, de concienciación, de brotes de ira, de ira contenida, de frustraciones, de declaraciones de amor, de bombas, muertes y resurrecciones, necesitamos sosiego, paz y tranquilidad para pensar con claridad y averiguar hacia dónde queremos dirigir nuestras vida y decidir quién queremos ser.

Hay que frenar, poner orden y reflexionar

El 30 de septiembre de 1847, en Mánchester, ve la luz la Vegetarian Society. Antes que la inventaran, la palabra vegetariano, no existía en ningún escrito. Se hablaba de “dieta vegetal” o “dieta pitagórica”, debido a que los seguidores de Pitágoras seguían una dieta 100% vegetal. En noviembre del año 1944  Donald Watson, funda la Vegan Society para desmarcarse de la anterior, e ir más allá. El objetivo inicial era diferenciarse de los vegetarianos, estableciendo por ello el término “vegan” que tenía además la ventaja de ser una palabra corta, cuyo origen es el propio término “vegetarian” (VEGetariAN). La motivación del grupo fue fomentar una ética de respeto hacia todos los animales, en contra de su explotación. Eso incluía no solo la alimentación a base de vegetales, sino también el rechazo al utilizo de pieles, a los ensayos en animales, a la utilización de seres vivos en espectáculos o su exposición en jaulas de zoos.

Desde entonces, el término “vegetariano”, se ha desnaturalizado de tal manera, que al día de hoy, la opinión pública entiende que una dieta vegetariana incluye huevos y leche, llegando a vender alimentos vegetarianos que contienen pescado o sus derivados. En consecuencia, se ha visto necesaria la creación de subgrupos y subgrados: los ovovegetarianos, que comen huevos, los lactovegetarianos, que comen leche y sus derivados, y los ovolactovegetarianos, que comen tanto huevos como leche.

En esta confusión de términos, los que solo se alimentan de vegetales, se denominan vegetarianos estrictos, especificación absurda, ya que ni huevos, ni leche, ni pescado, son en absoluto elementos del reino vegetal. Sin embargo, sí que hay una distinción evidente y coherente: quienes no se alimentan de nada animal y no usan productos provenientes o testados en ellos. Los veganos.

Así que, aunque hablemos de dietas, en realidad ser vegano no se refiere al tipo de alimentación, sino a la ética y al compromiso con el bienestar animal. De hecho, las alimentación vegana acepta la cocción a alta temperatura de los alimentos y el consumo de productos refinados como el azúcar y la harina, frituras y alimentos enlatados a los que se le han añadido colorantes o conservantes artificiales, siempre que no hayan sido testados ni sean derivados de la explotación animal. O sea, ser vegano, no implica comer saludable, sino tener un compromiso ético y compasivo hacia la vida ajena. La comida vegana se está desarrollando de forma sorprendente, aunque no sea todo lo saludable que se esperaría fuese.

Esto marca una enorme diferencia con respecto a las dietas. Por ejemplo, la macrobiótica, basada en el equilibrio y dialéctica armoniosa del yin yang que en la alimentación occidental, se traduce en la dieta del PH, donde se busca un equilibrio entre la benigna alcalinización y la nociva acidosis, que priva del suficiente oxígeno a las mitocondrias celulares. Un paso más lo da la dieta cruda, o crudívora, y la frugívora, donde todos los vegetales y las frutas son consumidos en crudo o cocinados a muy bajas temperatura para preservar su vitalidad y mantener toda la energía de sus nutrientes.

Y esta es la razón de este artículo: un ovo-lacto-vegetariano, NO es un vegetariano. En lo simple, reside la razón. En Fleur Du Vie, no entendemos la necesidad de dificultar la comprensión de algo tan sencillo como es la diferenciación entre reino animal y reino vegetal. 

Por eso a nosotros no nos cabe duda. Trabajamos con materias primas vegetales, punto.

Y esto nos devuelve a la velada pregunta del título:

¿Quién eres? Y lo más importante… ¿Hacia dónde vas?

Cuando tu cuerpo empieza a enfermar por cardiopatías, o problemas coronarios, fibrosis, o deficiencias orgánicas, el médico te prescribe una dieta vegetariana, así que empiezas a comer vegetales por salud y por temor a morir. ¿No te has parado a pensar que la razón por la que has llegado hasta este punto, es una mala alimentación?

En china, se han incrementado los casos de cáncer un 80% desde que, hace 20 años, la población ha empezado a introducir una alimentación occidental, sustituyendo la ingesta casi exclusiva de arroz y vegetales frescos, por productos animales y sus derivados. Sin embargo, el índice de enfermos en dietas a base de vegetales es casi insignificante. Da que pensar, sin duda.

¿Eres veggie? Has hecho la elección correcta, porque quién eres, marca también la dirección hacia dónde vas: la construcción de una sociedad más sana, más compasiva, más ética, más comprometida con el medioambiente y más longeva ¡Te felicito!

Que te preocupes por tu salud, dice algo muy positivo sobre quien eres, pero diría mucho más si te preocuparan también los demás, tus descendientes incluidos.

La explotación animal, empobrece y contamina el planeta, ya que utiliza una vergonzosa cantidad de agua dulce, y consume la mayor extensión de cultivo para alimentar al ganado, sin contar con los fosfatos y toxinas que genera y que se filtran en el subsuelo ¿Qué futuro deseas para tus hijos? Si estás leyendo nuestro post, estás preparado, y este tu momento para pensar, para salir de tu circulo de seguridad, para poner en discusión los dogmas con los que has crecido y construir una vida lejos de mentiras comerciales, dejando de ser una marioneta en mano de un sistema que se enriquece con las enfermedades crónicas de los consumidores. Elegir ser vegetariano por salud, o vegano por ética, lleva al mismo sitio: un mundo mejor y más saludable.

“… Me casé con una chica galesa, que me enseñó un dicho galés, ´Cuando todo el mundo corre, quédate quieto´, y parece que lo he estado haciendo desde entonces. Eso debe ser parte de la respuesta, porque mucha gente está corriendo tras lo que yo veo como un suicidio, realizando hábitos que todo el mundo sabe peligrosos. Siempre he aceptado que el mayor error del hombre es intentar convertirse en carnívoro, en contra de la ley natural. Inevitablemente, creo, dentro de los próximos diez años, una mañana no despertaré. ¿Entonces qué? Habrá un funeral, estará allí un puñado de gente y, tal como George Bernard Shaw hubo previsto para su propio funeral, estarán los espíritus de los animales que nunca me comí. Si es así ¡Será un gran funeral!… Nunca tuve hondas creencias. Nunca he sido suficientemente listo para ser ateo. Agnóstico, sí. Algunos teólogos piensan que Cristo fue esenio. Si lo era, fue vegano. Si estuviera vivo hoy día, podría ser un propagandista vegano itinerante en lugar de un predicador itinerante de aquellos días, difundiendo el mensaje de la compasión. Entiendo que ahora hay más veganos que se sientan a comer el domingo que anglicanos que asisten a servicios de domingo por la mañana. Creo que los anglicanos deberían alegrarse de la buena noticia de que alguien está practicando al menos el elemento esencial en la religión cristiana, la compasión”. Extracto de una entrevista de Donald Watson, en 2002, tenía 92 años, 78 de los cuales vividos como vegan.

Just think, my friend.