La trofología es la ciencia de la nutrición que estudia los géneros de alimentos, en qué orden comerlos en las distintas ingestiones diarias, cómo mezclarlos y cuáles de sus características se pueden utilizar como factores de medicina preventiva. Se considera una pseudociencia, porque no existen estudios científicos oficiales sobre sus afirmaciones, aunque desde hace décadas se estudia de forma empírica. Como todo en la vida, la trofología debe ser analizada con perspectiva, buscando la lógica y los parámetros de coherencia y sentido común. Y hay conceptos muy lógicos y demostraciones científicas comprobadas. Vamos a darle unas vueltas…

el ser humano se alimenta de lo que digiere y no de lo que come

Cuanto más digestivo sea un alimento, mejor se metabolizarán sus nutrientes. Cada alimento se digiere de forma distinta, y alguno produce residuos tóxicos que se almacenan en el colon, creando fermentaciones que irritan, congestionan e inflaman los tejidos, contaminando la sangre. En general, todo alimento procesado, produce digestiones difíciles y acidifica la sangre. Si queremos mantener una sangre fluida y alcalina (el PH de nuestra sangre es ligeramente alcalino: + o – 7,5) tenemos que consumir un 70% de frutas y verduras frescas y crudas, y un 30% de cereales y legumbres cocidos en cada comida. Básicamente, la comida vegetariana cumple con estos requisitos.

El valor nutritivo de un alimento es, por tanto, la suma de su composición química y su grado de digestibilidad. Todo alimento indigesto, intoxica en vez de nutrir, así que una buena digestión, depende de:

Mantener una temperatura constante en el tubo digestivo evitando mezclar alimentos calientes y fríos en una misma comida, porque se congestiona la mucosa estomacal, y por lo tanto se favorece la putrefacción. Recuerda que la temperatura de tu estómago es de +o- 37º, por lo que todo alimento y bebida fríos, inevitablemente la baja.

Mantener la calidad del alimento ya que la cocción destruye los valores nutritivos. Comer el 70% en crudo y el 30% cocinado, es una buena solución para mantener un buen equilibrio intestinal. Las frutas y las verduras, son alimentos vivos y necesitan ser comidos en crudo para mantener su vida orgánica y su poder energizante. Muchas personas tienen problemas de gases al consumir verduras crudas y eso sucede porque la salubridad de sus sistemas digestivos está comprometida. En estos casos, la trofología, aconseja una reforma alimentaria paulatina de tres semanas

  • desayunar sólo frutas ácidas la primera semana (mantener el resto de comidas como habitual)
  • cenar sólo frutas dulces la segunda semana (mantener el resto de comidas como habitual)
  • empezar a consumir vegetales crudos y ricos en fibra, la tercera semana

En este tiempo, se habrá producido una limpieza orgánica. Pulmones, riñones, páncreas y hígado no estarán tan fatigados y podrán eliminar las toxinas de forma más eficaz.

Respetar los ciclos naturales del cuerpo. Hay tres ciclos fisiológicos que se repiten cada 24 horas:

  • Ingestión, de 14 a 22 horas ingerimos alimentos a base de hidratos de carbono, proteínas, vegetales y grasas. A las 14:00 la comida. A las 17:00/18:00 una merienda y a las 21:00/22:00 una cena ligera.
  • Asimilación, de 22 a 6 horas, asimilamos y utilizamos los nutrientes. No ingeriremos comida, solo agua, infusiones sin azúcares (sí que se puede utilizar estevia, porque además limpia el páncreas estimulando la producción de insulina) o fruta dulce, para dejar descansar el sistema.
  • Eliminación, de 6 a 14 horas, eliminamos desechos y toxinas. Consumiremos solo frutas ácidas o semiácidas y agua.

Regular la cantidad de alimentos. El estómago es un órgano elástico y tiene el tamaño del puño cerrado de cada uno. Así que deberíamos comer la cantidad para llenar ese espacio ¿Imaginas cuanto lo dilatas comiendo las cantidades a las que lo has habituado?

Combinar adecuadamente los alimentos. Como te contaba antes, cada alimento se digiere de forma diferente, por lo tanto se debería combinar las materias primas que se digieren de la misma manera. Puedes encontrar tablas de trofología en internet.

Nunca comer fruta después de comer o cenar. Las enzimas de las fruta no combinan con la mayoría de alimentos, sobre todo las frutas ácidas. Tienes que pensar que cuando acabas de comer, tu digestión ya está en marcha, así que tu estómago, no puede volver a empezar otra para digerir la fruta. La única excepción es la papaya, que tiene papaína, una enzima que favorece el proceso digestivo.

Aquí dejo unas NORMAS BÁSICAS sobre la combinación de alimentos:

Existen alimentos de difícil digestión que deben ser reducidos en la ingesta:

  • Legumbres. Son de difícil digestión si tu colon está intoxicado, por eso producen gases. Si ese es tu problema, cuécelas con una tira de alga Kombu o una rodaja de jengibre, ambos te ayudarán a digerirlas mejor. Si las asocias a unos cereales integrales, conseguirás un recuento de aminoácido muy funcional y un aporte proteico muy completo. También puedes consumir legumbres en su forma de  brotes, ya que son altamente digestivos por la enorme cantidad de enzimas que poseen.

(Aquí puedes encontrar nuestro artículo sobre germinados)

  • Cereales. Los cereales son un excelente alimento y además muy digeribles. Aunque sean más digeribles que las legumbres, se debería moderar su consumo y mezclarlos con verduras frescas (20% de cereales y 80% de vegetales crudos) para minimizar la acidificación.
  • No abusar de la sal. Los condimentos inflaman y acidifican la sangre. Desde Fleur Du Vie, aconsejamos la utilización de la Sal del Himalaya pura, porque es baja en sodio y posee muchísimos minerales de gran calidad.
  • Los aceites. Hay que comprarlos de primera presión en frío y usarlos crudos, porque toleran muy mal el calor y se oxidan rápidamente. El único aceite que tolera temperaturas superiores a los 70º, es el de coco que, entre otras cosas posee ácido láurico, un ácido graso de cadena media que tiene un poder reductor de la grasa abdominal en hombres. El aceite de oliva de primera presión en frío, consumido crudo, es muy saludable y posee propiedades anticancerígenas, entre otras magníficas cualidades.
  • El jugo de limón es preferible al vinagre, ya que este último acidifica la sangre. Si te gusta la acidez del vinagre, opta por el de manzana.
  • Las carnes, los huevos y lácteos. Desde Fleur Du Vie, desaconsejamos la ingesta de cualquier tipo de proteína animal, y lácteos (que no sean maternos) porque son altamente acidificantes ya que, para su digestión, el sistema debe utilizar un extra de minerales alcalinos como el calcio y magnesio lo que le obliga a extraerlos de los huesos provocando su descalcificación y degeneración articular.
  • Azúcares y harinas refinadas. Además de tener un altísimo índice glucémico, son extremadamente acidificantes y para restablecer el equilibrio ácido-base, el cuerpo los convierte en células adiposas, o sea, grasa.
  • Aditivos. La mayoría de aditivos químicos son acidificantes y potencialmente cancerígenos. En e-aditivos podrás consultar todas las E que encuentre en los envases que compras. Te sorprenderás.

Ahora ya tienes herramientas para hacer un diagnóstico a tu dieta y reformarla, si quieres. Desde Fleur Du Vie, te queremos ¡Vital y feliz!