Los peces nadan y se alimentan de peces más pequeños, que se alimentan de pequeños crustaceos, que se alimentan a su vez de algas. Todos ellos, filtran agua. Una obviedad. Pero hay algo que probablemente no has relacionado: el agua del planeta, está contaminada. Las dioxinas, son subproductos de numerosos procesos industriales, como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro, la fabricación de herbicidas y plaguicidas, que acaban en el agua y en el subsuelo. También pueden producirse en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales. En cuanto a su liberación al medio ambiente, la incineración no controlada de desechos (sólidos y hospitalarios) suele ser la causa más grave, dado que la combustión es incompleta. Se convierten así, en contaminantes ambientales resistentes. Se encuentran a nivel planetario, con una altísima incidencia en mares, océanos, lagos y ríos, y debido a su persistencia, se van acumulando a lo largo de la cadena alimentaria, principalmente en el tejido adiposo de los animales, sobre todo acuáticos, por su solubilidad en las grasas.

Los productos de origen animal son los mayores contribuyentes a la ingesta de dioxinas por los humanos.

Pescados como el salmón, el atún o el pez espada, acumulan dioxinas por filtrar agua y comer pescados más pequeños, asimilando las dioxinas presentes en sus cuerpos. Sin embargo, la presencia de dioxinas en el mundo vegetal, es significativamente más baja o casi nula.

En los alimentos están presentes en forma de trazas, es decir en cantidades del orden del nanogramo por kilo y se han hecho muy conocidas en los últimos años, porque algunas de ellas son extremadamente tóxicas y una vez asimiladas, se acumulan en los tejidos y no se pueden eliminar

Una simple dosis de 6 millonésimas de gramo de la dioxina más letal, la 2378-TCDD, puede matar a un mamífero. Todavía no se sabe el alcance de nocividad para los humanos de estas sustancias, ni las consecuencias agravadas por su acumulación.

Pero hay más…

Hoy en día no es recomendable el consumo de pescado por estar altamente contaminado no solo con dioxinas, sino también con otros metales pesados como mercurio, cadmio, plomo, cromo o arsénico. Según la EPA (Agencia de Protección Medioambiental de USA) no existen niveles seguros de dioxinas, así que cualquier cantidad, por pequeña que sea, aumenta el riesgo de cáncer y otras patologías que pueden llegar a ser mortales. En los animales marinos, las toxinas se acumulan de forma exponencial en la cadena alimenticia. Por tanto, si decides comer pescado, hazlo de forma esporádica eligiendo siempre el pescado del menor tamaño posible. Los peces depredadores grandes, como el atún, se comen a peces más pequeños, y además, tienden a vivir más tiempo, con lo que la acumulación de dioxinas, mercurio y demás tóxicos, es mayor. Los niños y embarazadas deberían evitar comer pescado o animales marinos, ya que el nivel de elementos nocivos en el pescado, puede llegar a ser cien mil veces superior al del entorno acuático en el que viven. Si piensas en sustituir el pescado salvaje con el de piscifactoría, debes saber que esos animales, han sido alimentados con pienso industrial a base de cereales como maíz y soja transgénicos. Son atiborrados con medicamentos y químicos y depositan toneladas de heces en el suelo marino que posteriormente acaban de nuevo en su organismo. El dinero manda, y la alimentación barata de estos pescados, rebaja su precio en el mercado. Para empeorar aún más las cosas, en las piscifactorías se trata al pescado con antibióticos para prevenir enfermedades provocadas por el hacinamiento en el que se crían, e incluso en la mayoría de los casos con hormonas. Estas prácticas sin duda incrementan los beneficios empresariales, pero perjudican tu salud.

Uno de los pescados más nocivos, es el salmón de piscifactoría. En su pienso, además de todo lo citado, se añaden colorantes artificiales derivados del petróleo a fin de que su carne adquiera la tonalidad rosada que les conferiría su alimentación natural a base de pequeños crustáceos como las gambas o el Krill. Es cierto que algunas piscifactorías utilizan astaxantina, que es un colorante natural y beneficioso, pero debido a su altísimo coste, incrementa demasiado el precio de mercado.

Por tanto, la única forma segura de obtener Omega-3 en la dieta, es mediante suplementos alimenticios que hayan sido sometidos a un cuidadoso proceso de purificación de toxinas, o consumir productos vegetales que lo contengan. La chía, el aceite de lino, las nueces y otras fuentes de origen no animal, contienen omega-3 en la forma de ALA (ácido alfa linoleico). El cuerpo humano tiene una capacidad muy limitada de convertir la grasa ALA a EPA y DHA, grasas más beneficiosas que la primera para el organismo. De hecho sólo del 5 al 10% de ALA se convierte a EPA y sólo del 2 al 3% en DHA. Así que, si prefieres alimentarte de forma ética y compasiva, cocina vegetariano y toma suplementos o alimentos enriquecidos con Omega 3 de origen vegetal.

Recuerda que las grasas omega-3 son componentes esenciales de las membranas celulares. También son necesarias para la fabricación de hormonas, así como para evitar que la coagulación de la sangre y la inflamación rebasen los límites saludables.

VALORES DE INGESTA DE REFERENCIA DE LOS ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS OMEGA-3 Y OMEGA-6

La Comisión Europea ha solicitado a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que examine y proporcione asesoramiento en materia de valores de ingesta de referencia de los ácidos grasos poliinsaturados) omega-3 y omega-6 para personal adultas en una dieta diaria saludable para prevenir síntomas de deficiencia y se basan en la evidencia de la relación entre la ingesta y el desarrollo neurológico y/o la salud cardiovascular. Aunque las recomendaciones de ingesta de ácidos grasos poliinsaturados establecidas por las autoridades nacionales para la población en general en diferentes países de la Unión Europea, no son uniformes, se pueden resumir así:

Ácidos grasos poliinsaturados omega-3: entre 250 y 500mg/día

Ácidos grasos poliinsaturados omega-6: entre 500 y 1000mg/día

Manteniendo una relación entre ellos de 1: 2 o 1: 3 como máximo.

… Y como siempre decimos en Fleur Du Vie, tuya es la información, tuya la decisión, tuya la salud.

Recomendaciones: Sin saberlo, consumimos 22 veces más Omega 6 de lo recomendado. Sin embargo el aporte de Omega 3 es muchas veces insuficiente. Todo en la vida debe ser equilibrado, la ingesta de ácidos grasos Omega también, que debería ser de 1:2:1 (1 de Omega 3, 2 de Omega 6 y 1 de Omega 9).

Fuentes:

“Achieving optimal essential fatty acid status in vegetarians: current knowledge and practical implications.” Am J Clin Nutr September 2003 vol. 78 no. 3.

http://ajcn.nutrition.org/content/78/3/640S.full.pdf+html

https://es.wikipedia.org/wiki/Dioxina

http://www.dietametabolica.es/omega3.htm